Las cenas de Navidad con los amigos, donde te juntas con los y las tuyos, los de siempre o los de no tan siempre pero que son lo que elijes, no son esas comidas formales de trabajo a las que tienes que ir por deber mal adquirido, estas son cenas informales, en cualquier sitio que os guste a la mayoría, la cena es lo menos importante de hecho os suele dar igual, lo importante es volver a verlos, a alguno a lo mejor los has visto el día anterior y a otros quizás hace un año pero el hecho de estar juntos, de poder ponerles al día a todos, de compartir tus experiencias con todos juntos, de recordar anécdotas mil veces contadas pero que compartís y os seguís riendo de ellas, las veces que sean, porque lo más importante es el sentimiento de pertenecer, de que eres parte de ese grupo y de que siempre lo vas a ser porque compartís un pasado pero también tenéis la ilusión de compartir un futuro, por supuesto os veis cada vez menos y cada vez será todo más complicado, y hablareis aún menos pero si quieres, si eres capaz siempre estará ahí esa lealtad, esas ganas de juntaros, ese pasado compartido que os une tanto, porque lo que fuisteis, lo que hicisteis, esas personas con las que compartiste tu niñez, adolescencia o juventud te han definido, te han hecho quien eres, y te das cuenta que de sois todos tan diferentes y habéis crecido con maneras de ser tan distintas que es fascinante, es refrescante volver a tenerlos aunque sea un rato, poder conocer sus puntos de vista, salir del círculo habitual y divertirte porque ellos te han hecho siempre tan feliz que nunca, nunca los vas a olvidar, toda tu vida vas a estar atada a esas personas que te han definido y con las que soñaste compartir tu futuro que aunque sea algo difícil, que menos que intentar verse una vez al año?!
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